SHOREDITCH 101

SHOREDITCH 101

By Ximena Cebreros

En noviembre visité por tercera vez la ciudad de Los Beatles, las Spice Girls, Kate Moss, Harry Potter, Los Rolling Stones, el príncipe Harry (William, dos palabras para ti: rogaine y propecia), Banksy, Queen, The Queen, las películas románticas más sólidas de la historia y de la única mujer que nació siendo viejita: Maggie Smith.

La idea del viaje, además de tomar sidra e ir al concierto de Peter Gabriel, era conocer Shoreditch y sus subdistritos Hoxton y Haggerston, barrios del este de Londres que son just too fucking damn cool for school. Tras una búsqueda exhaustiva (quince minutos más tres horas de procastinar) decidí que nuestra estancia sería en The Hoxton. La selección de hotel es ya una de las partes más importantes de mis viajes. Será cosa de los treinta, pero llegar a un hotel lindo, con bar decente, buen restaurante y que esté bien ubicado, me hace la diferencia.

The hoxton hotel abrió sus puertas en 2006 bajo la etiqueta “no bull shit hotel”. Aquí no habrá mini bars llenos de productos con precios ridículamente alzados. No pagarás el contrato completo de internet por utilizarlo un día y hacer una llamada internacional no te saldrá al mismo precio que volar para ver a tu pariente. Su locación es inmejorable, su bar es, al parecer, uno de los más populares del momento, y tiene mesa de ping pong. Mesa de ping pong.

El primer día del viaje caminamos por Brick Lane, calle estrecha llena de cafés, restaurantes (la mayoría de curry), tiendas vintage y de diseño; decorada por el inigualable streetart inglés. Era hora de desayunar y como la vida manda, en el momento que vimos un lugar atascado y con fila más larga que los demás, decidimos que ahí debíamos hacerlo (si pongo un “negocito” le invierto lo mismo al lugar que a los paleros por un mes). El local era Brick Lane Beigel y pedimos lo que todo mundo: salt beef bagel. A veces ser borrega paga, aplauso lento y de pie para este pan con carne.

Después de entrar a casi todas las tiendas (cada una vale la pena) el jetlag cumplió su promesa y nos mandó a dormir. Tres horas y un baño después estábamos listos para conocer uno de los restaurantes recomendados: Dishoom. Londres es conocido por no ser el master de la comida y lo siento, rumor has it, pero cuando de cocina hindú se trata este es tu cuate. El lugar estilo café de Bombay tiene una de las mejores cocinas indias que yo haya probado jamás (no he probado mucho, por cierto). El platillo estrella Black Daal, combinado con arroz basmati, naan, raita y cualquier tikka o curry, te manda al cielo y de regreso a tu cuarto por pesadez e inflamación. Esta vez no fue el caso, todavía había fuerza y estómago para tomar algo. The owl and the pussycat fue el bar que se hizo presente. Ubicado en la calle de Redchurch, este pequeño pub tiene todo lo que busco en un lugar: terraza que incita al cotorreo, buena mezcla de gente y gran selección de tragos.

El día siguiente caminamos la zona completa y nos perdimos por sus calles. Paseamos por Shoreditch High Street hasta Regents canal. Estuvimos por Hoxton square, Camden Passage y recorrimos el canal desde Angel hasta Haggerston, donde después de saturarnos de arte callejero, diseño, moda, y peluquerías (hay muchas, pero muchas por toda la zona) nos sentamos en The Duke, barbecue decente, para comer “alguito” y calmar el hambre.

Dieron las ocho de la noche y ya estábamos frente a la hostess del Tramshed, lugar de pollo y carne que funge como galería para artistas contemporáneos y que es famoso (y vale la pena) por una simple razón: la gigantesca pieza “Cock and bull” del artista inglés Damien Hirst hecha específicamente para el lugar.

Nos habían recomendado varios bares como Dream Bags Jaguar Shoes, Old Shoreditch Station, Happiness Forgets o The Fox, pero el bar del hotel era demasiado bueno para no aprovechar. Además seamos sinceros la edad ya no te permite caminar, comer y echar guateque, debes escoger solo dos.

Fueron pocos días en la zona, pero una cosa quedó clara, si el master del universo (inserte su religión aquí) decide que los barrios “cool” deben desaparecer (por alguna razón extraña), este explota en pedazos antes de que el vato termine la frase.

Brick Lane

The hoxton hotel

brick lane bagel

Brick lane shops

Shoreditch vintage shops

Cock and bull damien hirst

Tramshed

Ximena Cebreros